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¿Qué es una opa?

QUÉ ES UNA OPA

Una opa (oferta pública de adquisición) es una operación financiera mediante la cual una persona, empresa o grupo inversor ofrece comprar una parte o la totalidad de las acciones de una compañía que cotiza en bolsa. El objetivo suele ser tomar el control de la empresa o aumentar significativamente la participación en su capital.

La característica principal de una opa es su publicidad: la oferta se comunica de forma abierta al mercado y a todos los accionistas, garantizando la transparencia del proceso y ofreciendo a cada inversor la misma oportunidad de venta.

Además, este tipo de operación resulta especialmente relevante en mercados donde la concentración empresarial, los cambios tecnológicos o los retos regulatorios están en auge. De hecho, en 2024 las opas en España se multiplicaron, llegando a “cifras no vistas desde 2008”.

¿Cómo funciona una opa?

En términos generales, el proceso de una opa se desarrolla en varias etapas claramente definidas, que permiten garantizar su transparencia y legalidad.

  • Anuncio de la oferta. El comprador potencial comunica oficialmente su intención de adquirir acciones, indicando el porcentaje que desea obtener y el precio ofrecido.
  • Aprobación y supervisión. En España, por ejemplo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) u otros organismos como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) pueden tener que autorizar la operación si conlleva una concentración relevante. Por ejemplo, en la operación entre Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y Banco Sabadell, la CNMC autorizó con compromisos la OPA de BBVA sobre Sabadell el 30 de abril de 2025. 
  • Publicación de las condiciones. Se detallan los plazos, la cantidad mínima de aceptación y el precio por acción.
  • Periodo de aceptación. Los accionistas deciden si venden o no sus acciones al precio propuesto.
  • Resultado y liquidación. Si la opa tiene éxito, el comprador adquiere las acciones ofrecidas y, en algunos casos, obtiene el control de la empresa.

Según datos de TTR Data, el mercado transaccional español registró en el primer trimestre de 2025 un total de 697 fusiones y adquisiciones (M&A), por un importe agregado de 20.608 millones de euros. Esto supuso un descenso del 19% en el número de transacciones, pero un aumento del 20% en su importe respecto al mismo periodo de 2024. En otras palabras, se realizaron menos operaciones, pero de mayor tamaño e impacto económico.

Tipos de opa

A grandes rasgos, existen varios tipos de opa según la Comisión Nacional del Mercado de Valores, diferenciadas principalmente por su finalidad:

  • Opa amistosa. Se realiza con el consentimiento y colaboración del consejo de administración de la empresa afectada. Suelen presentarse como una oportunidad de crecimiento o fusión estratégica.
  • Opa hostil. Se lanza sin el consentimiento del consejo directivo de la empresa objetivo. El comprador intenta convencer directamente a los accionistas para que vendan sus acciones. Es el caso de la opa de BBVA sobre Banco Sabadell, que ha sido objeto de prolongadas negociaciones, regulaciones y comentarios públicos.
  • Opa obligatoria. Se realiza cuando la ley exige su lanzamiento, por ejemplo, si un accionista alcanza el control de la sociedad, si la empresa decide excluir sus acciones de cotización o si reduce capital comprando sus propios títulos para amortizarlos. Debe formularse por el 100% de las acciones, a un precio equitativo y sin condiciones, salvo la aprobación de las autoridades de competencia.
  • Opa voluntaria. Se lanza por decisión del oferente, sin obligación legal. No tiene por qué dirigirse al 100% de las acciones ni ofrecer un precio equitativo. El comprador puede establecer condiciones, como que la oferta sea válida sólo si un número mínimo de accionistas acepta vender.
  • Opa por toma de control. Se plantea cuando un accionista adquiere el control de la sociedad. Permite a los demás accionistas vender sus acciones a un precio justo, garantizando la igualdad de trato y evitando desequilibrios entre mayoritarios y minoritarios.
  • Opa competidora. Se formula sobre valores que ya están sujetos a otra OPA cuyo plazo de aceptación no ha finalizado. Su finalidad es mejorar las condiciones de la oferta inicial, normalmente ofreciendo un precio superior o términos más ventajosos para los accionistas
  • Opa de exclusión. Se realiza cuando una empresa va a dejar de cotizar en bolsa. Permite que los accionistas vendan sus títulos antes de la exclusión, siempre a cambio de dinero. Suelen presentarse como una vía para que la compañía se reorganice internamente o reduzca sus costes regulatorios.

¿Por qué se realiza una opa?

Las razones que motivan una opa suelen estar relacionadas con estrategias empresariales y financieras. Entre las más comunes destacan:

  • Expansión de mercado. Entrar en nuevos sectores o geografías mediante la compra de una empresa ya establecida.
  • Obtención de sinergias. Reducir costes o mejorar la eficiencia combinando estructuras y recursos.
  • Aumento de control. Reforzar la posición en el mercado o evitar que un competidor adquiera la compañía.
  • Valor infravalorado. Aprovechar una cotización baja de una empresa para comprarla por debajo de su potencial real.

¿Una opa es positiva o negativa?

El impacto de una opa puede variar considerablemente según la perspectiva desde la que se analice.

  • Para los accionistas:
    • Positivo. Generalmente, una opa ofrece un precio superior al del mercado, lo que representa una ganancia inmediata.
    • Negativo. Si la opa fracasa o se percibe como hostil, puede generar volatilidad y pérdida de confianza.
  • Para la empresa objetivo:
    • Positivo. Puede implicar reestructuraciones, nuevo acceso a recursos, expansión, mejora de gobernanza.
    • Negativo. Implica cambios en la dirección, reducción de plantilla, cierre de filiales o sucursales, y puede generar temor entre empleados y stakeholders.
  • Para el mercado en general:
    • Las opas pueden dinamizar el mercado bursátil, reflejar el interés inversor en sectores estratégicos y fomentar la eficiencia.
    • Pero también pueden generar efectos de concentración, pérdida de competencia y riesgos sistémicos.

Como informa Cinco Días, en España el 27% de los propietarios de empresas familiares planifican operaciones de M&A para 2025. Esto refleja un entorno empresarial muy activo, aunque también puede aumentar la presión sobre la compatibilidad cultural y financiera entre compañías fusionadas.

En conclusión, una opa no es necesariamente “buena” o “mala” por sí misma; su efecto depende del contexto, de la ejecución y de sus consecuencias posteriores.

Ejemplos recientes de opas en el mercado

BBVA y Banco Sabadell

En 2024 BBVA lanzó una opa sobre Banco Sabadell, autorizada por la CNMV, y fue hostil, porque se lanzó sin el visto bueno del consejo de Sabadell, que la rechazó por considerar que infravaloraba el banco. BBVA intentó convencer directamente a los accionistas con un canje de acciones, pero no consiguió los apoyos suficientes (un mínimo del 30%). Solo una minoría aceptó la oferta, por lo que finalmente, en octubre de 2025, la operación no se completó y Sabadell continúa siendo independiente.

Inocsa y Catalana Occidente

La oferta amistosa presentada por Inocsa sobre Catalana Occidente, iniciada el 30 de octubre y vigente hasta el 28 de noviembre de 2025, busca adquirir el 37,97% del capital social restante, ya que Inocsa controla previamente el 62,03 % de la compañía. La CNMV ha aprobado la operación, que ofrece 49,75€ por acción o un canje por acciones de Inocsa.

El papel de las opas en la economía moderna

En definitiva, las opas son un reflejo directo de la competencia y dinamismo del mercado financiero. Representan tanto la búsqueda de crecimiento por parte de las empresas como la confianza o la especulación de los inversores.

En una economía globalizada, donde la innovación y la eficiencia son claves, las opas actúan como un mecanismo natural de reestructuración y concentración empresarial

No obstante, estos procesos también plantean desafíos: competencia, empleo y estabilidad del sistema financiero. Por ejemplo, que un gran banco adquiera otro puede generar inquietudes sobre pérdida de pluralidad bancaria, despidos o impacto en el empleo, como se ha visto en los debates sobre la operación BBVA-Sabadell.

Por todo ello, las opas no deben verse solo como eventos corporativos aislados, sino como indicadores del pulso económico: muestran dónde existe interés inversor, qué sectores están en transformación y cómo reaccionan los reguladores y la sociedad ante estas operaciones. Comprender la lógica detrás de una opa aporta valor real al inversor y al público general.

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