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¿Qué es el riesgo empresarial?

Riesgo Comercial

¿Qué es el riesgo empresarial y qué tipos existen?

Como todo en esta vida, el llamado “riesgo empresarial”, ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas. Si bien hace años el riesgo empresarial se ceñía básicamente a la gestión del riesgo crediticio/financiero, durante los últimos años, y de la mano de la evolución tecnológica y legislativa, ha ido evolucionando.

Ahora, cuando hablamos de riesgo empresarial, ya no solo se refiere a este riesgo financiero, se incluyen otros riesgos que igualmente pueden poner en peligro la pervivencia o salud de la compañía, tales como el riesgo reputacional, el “ciber-riesgo”, riesgos reglamentarios y/o legislativos. Y así podríamos seguir enumerando una serie de riesgos a los que las empresas se enfrentan en la actualidad.

En el entorno económico-financiero actual, entender los riesgos empresariales y saber gestionarlos es clave para la supervivencia y el crecimiento de cualquier organización. Empecemos, por tanto, definiendo, qué entendemos por riesgo empresarial.

¿Qué es el riesgo empresarial?

Podemos definir el riesgo empresarial como la posibilidad de que una empresa no alcance sus objetivos debido a factores internos o externos que afectan negativamente sus operaciones, rentabilidad o viabilidad, o incluso la posibilidad de que la empresa vea seriamente comprometida su supervivencia y la capacidad para seguir operando en el mercado debido a estos factores. 

Estos riesgos pueden manifestarse de diferentes maneras, desde pérdidas financieras hasta interrupciones en la cadena de suministro.

Tipos de riesgo empresarial

Los riesgos empresariales se pueden clasificar de diversas formas según su origen o impacto. A continuación, analizamos las principales categorías:

Según la naturaleza:

Estos riesgos empresariales están vinculados directamente a la operación y actividades específicas que realiza una compañía. Por ejemplo:

  • Riesgo financiero: Relacionado con la gestión de recursos económicos, tasas de interés y fluctuaciones cambiarias.
  • Riesgo legal: Asociado a posibles litigios o incumplimientos normativos.
  • Ciber-Riesgo: Referido al potencial de sufrir pérdidas, daños o interrupciones debido a incidentes relacionados con la seguridad informática (ransomware, phishing, malware).
  • Riesgos ESG: Como las amenazas que pueden afectar la sostenibilidad, reputación y desempeño financiero de una organización debido a factores relacionados con el medio ambiente, aspectos sociales y la gobernanza corporativa. Los riesgos ESG se dividen en:
    • Riesgos relacionados con aspectos medioambientales: referidos al impacto que la sociedad produce en el medioambiente debido al desarrollo de su actividad, por ejemplo, el más conocido, es la emisión de gases de efecto invernadero (como el CO2)
    • Riesgos relacionados con aspectos sociales: tienen que ver con aspectos como las condiciones laborales que rigen en la empresa, su compromiso con el respecto a los derechos humanos, la diversidad, etc.
    • Riesgos relacionados con aspectos de gobernanza: se refieren a lo que podríamos identificar como la ética en los negocios, es decir, cumplimiento de las leyes y regulaciones evitando caer en prácticas fraudulentas como sobornos, blanqueo de capitales, corrupción, en definitiva, todo lo que las llamadas “políticas de Compliance” tratan de atajar.

Según factores externos o internos:

La fuente del riesgo puede estar dentro o fuera de la organización:

  • Riesgos  externos: Condiciones económicas, cambios regulatorios o desastres naturales.
  • Riesgos internos: Mala gestión, fallos de comunicación o decisiones estratégicas deficientes.

Gestión del riesgo empresarial

La clave para tratar estos riesgos que afrontan las empresas está en implementar estrategias efectivas para gestionarlos y mitigar su impacto. El “riesgo 0” no existe. Entre las acciones que las compañías pueden poner en marcha se encuentran, por ejemplo:

  • Realizar una evaluación 360 de los riesgos a los que se enfrenta la empresa, la cual compete a diferentes departamentos o áreas dentro de la organización. 
  • Estar atentos a las novedades legislativas en materia de cumplimiento normativo.
  • Proveerse de herramientas de monitoreo para identificar riesgos potenciales de manera proactiva.

Una gestión adecuada del riesgo empresarial no solo minimiza el impacto en la cuenta de resultados ante posibles eventos negativos, sino que aumenta la resiliencia y la sostenibilidad de la empresa a largo plazo. Sin duda, es una tarea ardua, pero necesaria, para la que se puede contar con ayuda externa, confiando siempre en fuentes de reconocida solvencia.

David Rodríguez, gerente de Producto de Informa D&B

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