Se esperaba que el crecimiento económico alemán se recuperara rápidamente en la segunda mitad de 2014. Sin embargo, varios indicadores de futuro se han deteriorado considerablemente en las últimas semanas, dando a entender que la desaceleración del segundo trimestre fue más que una inmersión temporal. De hecho, la producción industrial se redujo un 4% de julio a agosto, la mayor caída desde la crisis financiera.
Hay que añadir, además, la introducción, a partir del 1 de enero, de un salario mínimo de 8,5€/hora. Un factor relevante, sobre todo en las empresas de Alemania Oriental,que tendrán dificultades para pagar este salario, que es hasta un 50% más alto que el actual, ya negociado entre los sindicatos y la patronal.



