El sector de servicios financieros y seguros (FSI) se encuentra en una encrucijada, según el nuevo informe de la encuesta de pulso sobre Servicios Financieros y Seguros de Dun & Bradstreet. A partir de las respuestas de más de 2.000 profesionales de los servicios financieros en Estados Unidos y otros grandes mercados, se ha determinado que el sector se enfrenta a una dura realidad: aunque las organizaciones de servicios financieros están haciendo grandes inversiones para mitigar riesgos, las debilidades fundacionales amenazan el progreso hacia la resiliencia y la transformación digital.
Para las aseguradoras, las instituciones financieras y los proveedores de tecnología financiera (fintech), los resultados son aleccionadores y urgentes.
Los hallazgos de la encuesta muestran un sector deseoso de innovar a través de la IA y la transformación digital, pero que se ve limitado por retos como la mala calidad de los datos, los procesos manuales y los sistemas fragmentados. Muchos proveedores de servicios financieros siguen sintiéndose poco preparados para gestionar amenazas clave (como el fraude, la ciberseguridad y la presión regulatoria) y desarrollar resiliencia, a pesar de invertir más para hacer frente al riesgo.
Además, a pesar de que existen nuevas tecnologías que favorecen la eficiencia, muchas entidades bancarias, aseguradoras y fintechs aún no las están aprovechando. Los procesos principales, como son la suscripción, la incorporación de clientes, la evaluación de riesgos y el marketing, siguen siendo total o mayoritariamente manuales en aproximadamente el 43% de las empresas.
¿Qué consideran los proveedores de servicios financieros como principales amenazas?
La ciberdelincuencia y la ciberseguridad despiertan una gran preocupación en Estados Unidos. Por lo general, se considera ciberdelincuencia a cualquier actividad ilegal llevada a cabo utilizando un ordenador o a través de Internet. La ciberseguridad, por otro lado, se define normalmente como las prácticas implementadas para proteger los sistemas, las redes y los datos de dichos ciberataques.
Un abrumador 85% de los estadounidenses encuestados considera que la ciberseguridad es su mayor vulnerabilidad, seguida del fraude, con un 78 %. Estas cifras superan a la mayoría de los demás mercados, lo que indica que los proveedores de servicios financieros estadounidenses se sienten especialmente expuestos a la actividad delictiva y a las amenazas digitales. El auge de ataques sofisticados en los últimos 18 meses ha incrementado la ansiedad, con un 69% que afirma estar más preocupado que hace año y medio.
A pesar del aumento de la inversión (el 73% de las organizaciones de servicios financieros de EE. UU. ha incrementado el gasto en soluciones de ciberseguridad y prevención del fraude), siguen preocupadas por su capacitación para enfrentarse a ellos. Casi el 38% admite no estar preparada para afrontar los ciberriesgos y el 28% considera que su estrategia de prevención del fraude es inadecuada. Esto revela una brecha crítica entre la ambición y la ejecución.
El coste de la poca visibilidad
Según el informe de la encuesta de pulso sobre Servicios Financieros y Seguros de Dun & Bradstreet, el riesgo de terceros (el daño potencial que puede surgir de la dependencia de proveedores externos, socios o prestadores de servicios) está resultando costoso para los proveedores de servicios financieros de EE. UU. Casi el 90% de los participantes en la encuesta señalan los efectos negativos de una gestión ineficaz del riesgo.
Estas consecuencias incluyen pérdidas financieras (49%), violaciones de la seguridad de los datos (38%) y daños a la reputación (35%). Los líderes norteamericanos señalan que el coste medio por incidente supera los 431.000 dólares. Este gasto pone de relieve la necesidad de un seguimiento continuo y una evaluación de los proveedores.
A pesar de los riesgos, muchas aseguradoras, instituciones financieras y fintechs estadounidenses confían en datos no verificados para evaluar este riesgo. De hecho, el 51% afirma utilizar con frecuencia motores de búsqueda o herramientas de IA para investigación con el fin de obtener información sobre terceros, y el 40% lo hace «a veces».
Calidad de los datos: La principal barrera para la adopción de la IA
La promesa de una transformación impulsada por la IA es clara, pero para muchas organizaciones de servicios financieros de EE. UU., la mala calidad de los datos es un obstáculo importante. Aunque el 45% afirma que puede tomar decisiones empresariales informadas, muchas siguen luchando contra sistemas aislados, registros duplicados y desconfianza en los conjuntos de datos internos.
Resulta alarmante que más de la mitad haya experimentado fallos en los proyectos de IA debido a la mala calidad de los datos.
Estos retos no son solo técnicos, sino también estratégicos. Sin datos fiables e integrados, los esfuerzos por automatizar los procesos e implementar la IA pueden amplificar los sesgos, la exposición regulatoria y el daño a la reputación.
Para desbloquear todo el potencial de la transformación digital y garantizar que los datos respalden la toma de decisiones inteligentes, las organizaciones de servicios financieros deben invertir en la gestión de sus datos maestros. De lo contrario, corren el riesgo de amplificar los sesgos, la exposición regulatoria y el daño a la reputación.Sara De La Torre | Dun & Bradstreet
¿Cuáles son las prioridades estratégicas para 2026?
De cara al futuro, los líderes estadounidenses apuestan por la tecnología. Sin embargo, el informe de la encuesta de pulso sobre Servicios Financieros y Seguros de D&B revela que la mala calidad de los datos y los riesgos que plantea la falta de información sobre terceros amenazan con socavar su progreso.
El uso interno de la inteligencia artificial (39%) y la transformación digital (36%) encabezan la lista de prioridades estratégicas para 2026. El crecimiento en nuevos mercados (34%) y la mejora en la toma de decisiones (33%) les siguen de cerca. No obstante, estas ambiciones se ven ensombrecidas por profundas preocupaciones: más de la mitad de los líderes estadounidenses mencionan el ciberriesgo como su mayor preocupación para 2026, y el 48% subraya la mala calidad de los datos como un obstáculo crítico.
Para salvar esta brecha, las entidades bancarias, aseguradoras y fintechs creen en la necesidad de contar con apoyo externo. En general, el 67% afirman que es esencial disponer de datos más precisos, y el 61% reclama nuevas tecnologías para afrontar futuros desafíos.
La ambición es clara, pero el éxito dependerá de que se salve la brecha entre la visión y la preparación operativa.
Cómo afecta el riesgo sistémico a los proveedores de servicios financieros
Si bien se ha reconocido y documentado durante décadas el riesgo sistémico (el riesgo de colapso de un sistema financiero debido al fracaso de una o más instituciones interconectadas), lo que está cambiando es la naturaleza y la visibilidad de ese riesgo.
La interconexión dentro del sector FSI se ha intensificado debido a la transformación digital, la globalización y los instrumentos financieros complejos. La inteligencia artificial y las ciberamenazas introducen nuevas debilidades sistémicas que no eran tan frecuentes en décadas anteriores. Los riesgos climáticos y la inestabilidad geopolítica generan una ola de conmoción mucho más allá de los sectores o regiones donde se originan. Además, es más probable que el lenguaje normativo haga hincapié en la necesidad de una gestión de riesgos holística e intersectorial.
En este entorno, las organizaciones de servicios financieros que no cuenten con una buena calidad de los datos, de gobernanza y de automatización de procesos pueden poner en peligro su resiliencia, el compliance y la confianza de los clientes.
Cómo mitigar el riesgo sistémico
El informe de la encuesta de pulso sobre Servicios Financieros y Seguros de D&B describe seis medidas fundamentales que pueden ayudar a protegerse a las aseguradoras, las entidades bancarias y las fintechs.
- Mejorar la gestión de riesgo de terceros. Adoptar marcos sólidos, automatizar la incorporación de clientes y aprovechar las fuentes de datos externas para obtener visibilidad en tiempo real.
- Invertir en ciberseguridad y prevención del fraude. Dar prioridad a la vigilancia proactiva y al análisis avanzado para detectar las amenazas antes de que se agraven.
- Reforzar la gobernanza de datos. Consolidar los conjuntos de datos aislados, eliminar duplicados y crear plataformas unificadas para apoyar la preparación para la IA.
- Acelerar la automatización de forma responsable. Incorporar la inteligencia en procesos clave como la evaluación de riesgos y la incorporación de clientes para reducir los errores manuales.
- Colaborar interna y externamente. Crear equipos multifuncionales y participar en iniciativas de todo el sector para hacer frente a riesgos sistémicos como el fraude, la ciberdelincuencia y la exposición financiera relacionada con el clima.
- Buscar alianzas estratégicas. Colaborar con proveedores tecnológicos, expertos en datos y consultores para salvar las brechas de capacidad y acelerar la transformación.
Actuar ahora para no quedarse atrás
Las amenazas a las que se enfrenta el sector de servicios financieros y seguros se están acelerando, por lo que la respuesta también debe hacerlo. Si no se toman medidas inmediatas para mejorar la calidad de los datos, automatizar los procesos y reforzar la ciberseguridad, las organizaciones de servicios financieros corren el riesgo de quedarse atrás con respecto a sus competidores y exponerse a amenazas costosas. Es el momento de cerrar la brecha entre la estrategia y la ejecución, antes de que sea imposible recuperar la resiliencia.



