El plazo medio de pago indica el número de días, en promedio, que tarda una empresa en pagar a sus proveedores.
Se calcula tomando el saldo medio de los epígrafes de “proveedores” y “Acreedores varios” (deduciendo los anticipados de proveedores), dividiéndolo por las partidas de “aprovisionamientos” y “otros gastos de explotación” y multiplicándolo por 365 días. Al igual que comentamos en el post anterior, sobre el plazo medio de cobro, es recomendable añadir el IVA soportado en el denominador, para poder compararlo con en el numerador. De esta forma, evitamos posibles distorsiones.
Cuanto más elevado sea el valor de este ratio, más se demora el pago a los proveedores, lo que revela que la compañía se está financiando gracias a éstos.
Hoy en día, las empresas buscan con sus proveedores estratégicos tener una relación “win to win” en la que ambas partes salgan fortalecidas. Por ejemplo, en el sector de la automoción, la relación y sincronización con los proveedores es vital, pues una rotura de suministro en la cadena de montaje puede suponer la pérdida de varios cientos de millones.