Cómo conservar nuestro bien más preciado: el cliente
¿Quién no ha llamado a un servicio de atención al cliente y ha tenido que esperar más de 10 minutos para que le atiendan? ¿Cuántas veces hemos necesitado ayuda para hacer una compra y no hemos encontrado a nadie? ¿Quién no ha llamado a reclamar una factura y ha tenido que hablar con una máquina? ¿Quién no ha recibido una llamada de captación un sábado a las 16:00 hs.?
Creo que no me equivoco si afirmo que a todos nos han pasado estas cosas y todos conocemos esa sensación que en muchos casos nos ha hecho buscar el servicio o producto a otra parte.
Y si todos somos clientes antes que profesionales, ¿por qué dejamos que ocurran estas cosas? ¿Por qué nos olvidamos de que el cliente es el activo más importante de nuestro negocio, que el desarrollo de nuestra empresa depende de él y que nuestra misión es satisfacer sus necesidades y deseos para poder mantenerle fiel a nuestra empresa?


